lunes, 29 de noviembre de 2010

Día 9


No venden tiritas que protejan heridas en carne viva
Hay que dejar que les de el aire
que cautericen los tragos del pasado.

Pero a veces llueve más dentro que fuera
y otras veces,
los noviembres se repiten
como una comida familiar de postre amargo.
Tu y yo no hemos encontrado la armonía
porque no existe compás que siga tus pasos.
Un dos tres, un dos, un dos tres...
Mientras,
yo,
de uniforme heredado,
subida a la tapia,
intento descifrar tus mismas notas desordenadas
de siempre.
Suspenso en religión.
Sobresaliente en conocimiento del miedo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Día 10



No pienso dejar ni una esquina
de tu callejero sin besos.

Saludaré a la cámara
brindaré cada uno a la salud de la censura
y te miraré de reojo cuando te des la vuelta.
He aprendido a tragarme palabras,
a resucitar muertos, hablar con mis fantasmas,
a desnudarme sólo cuando no me lo pedían,
vestirme de más y discutir en silencio.
Me podrías haber hecho desaparecer
pero era cómodo tenerme entre tus metas
de fantasías de otoños infinitos,
manos frías y caminos de tierra.

Te lo advierto, no pienso dejar ni una esquina
de tu callejero sin besos
y no tengo gps.