miércoles, 28 de abril de 2010

Día 26



Te preguntaron si ventana o pasillo
y respondiste que caja negra
para guardar los recuerdos
para salvar las palabras.

Pero las palabras no nos pertenecen
aunque las cambiemos por vida
vino
besos.

Es tu mirada hipnótica con copyright
y ciertas consonantes que abren semáforos
lo que me llevó a pasarte la mano por encima...

y la rozaste con la levedad contenida del deseo.

No sé si fue antes o después,
a veces todo sucede en el miedo
en ese espacio de nadie
en ese lugar de todos.
Porque yo deseaba tocarte de más
y tú me abriste los balcones de tu cama
mucho antes de que el poeta acabara su cuento.

Lo que no sabes es que hay poemas que nunca terminan
y tú me pediste uno de esos.
No sé estar a tantas cosas a la vez y casi nunca a la altura
pero hay noches que cambian vino por versos
y caricias por ronroneos.

martes, 20 de abril de 2010

Día 27



Me gusta verte y nunca saberte.
Quedarme en la mitad de mi inquietud
y sugerirte.

Inseguridades de un bonometro agonizando,
certezas de un aliento
y miradas perdidas en un pasado impreciso.

Si nos encontramos a solas algún día por tu esquina
recuérdame que te debo un poema no escrito,
una verdad silenciada por el pudor,
un sombrero repetido
y una frase hecha a destiempo.

Porque los nervios, hambrientos de palabras
y fugitivos del silencio,
se sitúan entre tus barreras y mi ironía...
Y es que hay ciertas cosas que no se pueden decir en alto
y todas empiezan por tus rizos.




la foto es de ella

sábado, 17 de abril de 2010

Día 28


Hay conversaciones que empiezan mal
y otras que acaban bien;
las hay imprecisas
en las que no quieres hablar,
otras en las que sólo quieres sacar algo en claro
y muchas en las que no quieres arreglar el mundo
-y menos el tuyo-

Sólo sé que esta vez yo empecé hablando de monjas
y tú terminaste callada en mi cama.

miércoles, 14 de abril de 2010

Día 29


No sé cómo funcionan las herencias
pero sí lo que cuesta ceder tu territorio.
Ya vendrá la muerte a decirnos
de que va ésto de la vida
mientras la espero a puerta gayola
contando cada esquina de tu nombre.